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martes, 27 de octubre de 2009

La Iglesia Adventista recibe un millón de miembros por sexto año consecutivo

Los líderes animan un análisis honesto de los registros y afirman que las auditorías de la feligresía fomentan el crecimiento

Más de un millón de personas se unió a la Iglesia Adventista durante el año que culminó el pasado 30 de junio, lo que significa un ingreso de un millón de miembros por sexto año consecutivo, afirmaron los directivos de la iglesia. Durante el período, ingresaron a la iglesia un promedio de 2.818 personas por día, lo que llevó la feligresía total a 16.049.101 miembros bautizados.

Aunque se había proyectado una feligresía de 17 millones para 2009, la corrección de las listas de miembros hizo que no se alcanzara esa cifra, dijo Matthew Bediako, secretario de la iglesia mundial. Bediako dijo que por ejemplo, una auditoría de la región Sudamericana de la iglesia representó una disminución de más de trescientos mil miembros.

Durante el informe, Bediako animó a las dos o tres regiones que aún tienen que realizar sus auditorías que "se animen a hacerlo".

Bert Haloviak, director de la Secretaría de Archivos y Estadísticas de la iglesia, dijo que una auditoría suele ser seguida de un período de rápido crecimiento, citando como ejemplo el crecimiento de la feligresía en la región de Asia-Pacífico Sur. En Sudamérica, a pesar de las pérdidas registradas por el proceso de auditoría, la región incorporó a más de doscientos mil miembros, informó Bolívar Alaña, secretario de la iglesia en la región.

Bediako y Haloviak presentaron estos resultados durante un informe ante el Concilio Anual de la iglesia realizado en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos, el pasado 11 de octubre.

Los patrones de crecimiento indican que la mayor parte del incremento de miembros se produjo en las regiones no occidentales. Alrededor del 71 por ciento del crecimiento se produjo en cinco de las 13 regiones, a saber: en la Sudamericana, Interamericana, África Centro-Oriental, Sudáfrica-Océano Índico y Sudasiática.

Los líderes de la iglesia atribuyeron este crecimiento a las diversas iniciativas llevadas a cabo por estas regiones, que incluyeron evangelismo a través de los medios, obra misionera interpersonal y evangelismo público.


Fuente: ANN Adventist News Network
Fotografía: Matthew Bediako, secretario de la Iglesia Adventista mundial, y Bert Haloviak, director de la Secretaría de Archivos y Estadísticas, presentan las estadísticas de la iglesia en el Concilio Anual, el pasado 11 de octubre. (autor Rajmund Dabrowski)

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Los adventistas de Norteamérica tardan más en adoptar las nuevas tecnologías que el público en general

Conferencia sobre evangelismo por Internet muestra los beneficios de las nuevas tecnologías para la actividad misionera de la iglesia

Aunque los adventistas de los Estados Unidos son más lentos para adoptar nuevas tecnologías personales que el público, se encuentran en la vanguardia del evangelismo por Internet, según indican los resultados de las investigaciones presentadas esta semana en una conferencia global sobre el tema.

Los adventistas de los Estados Unidos tienen por lo general más edad que el promedio de la gente, lo que podría explicar esta tendencia, dijo Paul Richardson, director ejecutivo del Centro de Ministerios Creativos de la Iglesia Adventista en Norteamérica (Center for Creative Ministry for the Adventist Church in North America), al hablar durante la Conferencia de Redes de Evangelismo Global por Internet (GiEN).

En Brazil, la coordinación que realiza la Iglesia Adventista de la integración Web de medios sociales y estudios bíblicos está llevando a miles de solicitudes de visitas personales. Desafortunadamente, la iglesia solo puede atender menos de una cuarta parte de los pedidos que recibe.

"Eso, creo yo, nos sirve de enseñanza a nosotros aquí en Norteamérica", dijo Richardson. "La gente está buscando una conexión y quieren establecer una relación de confianza".

La Conferencia de GiEN de la iglesia reunió a ciento veinte tecnólogos, comunicadores y administradores web adventistas de diversas partes del mundo en la ciudad de Orlando, Florida, del 9 al 11 de septiembre, con el propósito de analizar nuevas maneras de llevar a cabo las actividades misioneras por medio de las nuevas tecnologías.

"Esto busca inspirar a las personas, brindarles preparación y ofrecerles una visión global más abarcadora para compartir ideas y experiencias", dijo Williams Costa Jr., coordinador de la conferencia y director asociado de comunicaciones para producción de medios en la sede central de la Iglesia Adventista en Silver Spring, Maryland.

En el pasado, la iglesia ha tardado en capitalizar el uso de Internet, dijo Jobson Santos, coordinador de evangelismo por Internet del centro de medios de la iglesia en el Brasil. "Nos llevó ocho años lanzar un departamento de Internet en nuestro centro de medios, pero la iglesia finalmente está avanzando en este sentido", dijo. "Ahora estamos invirtiendo el tiempo y el dinero necesarios".

La conferencia también destacó el impacto de NetAdventist y de Adventist Church Connect, dos plataformas que permiten que las congregaciones locales lancen y administren fácilmente sus sitios web. Es vital contar con una presencia en línea, dijo Richardson, porque más del setenta por ciento de las potenciales visitas miran el sitio web de la congregación antes de tomar la decisión de asistir a esa iglesia.

"En las iglesias adventistas, muchos miembros utilizan los medios sociales de Internet, pero casi todos pertenecen a las generaciones más jóvenes", dijo Richardson. "Esto nos da otro desafío: tenemos que ayudar a las generaciones de mayor edad a abrazar estas tecnologías y a usarlas para la obra misionera".

Desde el lanzamiento del centro de medios en Brasil, se han recibido unos cuatrocientos mil pedidos de oración y más de cuarenta mil personas han completado un curso de estudios bíblicos en línea, algo que Santos atribuye en parte al sentido de comunidad que halla la gente en línea.

Si bien GiEN está realizando una gran tarea para instaurar el interés en Internet entre los adventistas al mostrarles cuán útil resulta para la obra misionera, Santos dice que espera que la investigación presentada este año estimule a los líderes de la iglesia a contratar a más jóvenes con conocimientos de tecnología a fin de hacer que este interés se traduzca en acciones.

"Esta gente está entusiasmada, tienen buenas ideas y acaban de graduarse", dijo. "Muchos ya están colaborando como voluntarios, pero necesitamos un sólido compromiso para que sean parte de nuestro equipo".

Aunque la Iglesia Adventista está dando pasos decididos en las actividades misioneras por Internet, solo una de cada cuatro iglesias adventistas de Norteamérica posee una dirección electrónica, descubrió el investigador Paul Richardson después de encuestar a seis mil iglesias. Richardson estuvo a cargo de una de las decenas de presentaciones con motivo de la conferencia de evangelismo global por Internet realizada esta semana.



Fuente: ANN / Adventist News Network

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domingo, 6 de septiembre de 2009

Visión de las Iglesias Hispanas en América del Norte. Por Monte Sahlin

Desde la década de 1970 un segmento creciente de la Iglesia Adventista en América del Norte ha sido conformado por iglesias locales de habla hispana. Hasta hace poco, las congregaciones hispanas han tenido una tasa de crecimiento más rápido que el promedio y los administradores de las conferencia han favorecido la asentamiento mayor de tales grupos. El endurecimiento de la postura del gobierno de EE.UU. contra la inmigración ha causado una pérdida neta del número de miembros adventistas hispanos en los últimos años. Y hay pruebas de estudios -dicen-que dos tercios de los bautismos en estas congregaciones se encuentran entre los inmigrantes recién llegados que ya tienen vínculos con la Iglesia Adventista, no por conversiones. Sin embargo, este es uno de los sectores más vibrantes del movimiento adventista en los EE.UU. y Canadá.

Dos publicaciones recientes han aumentado considerablemente los estudios disponible sobre las iglesias hispanas Adventista. "Tan cerca y aún tan lejos: Comparando el capital cívico social en dos congregaciones cubanas" (So Close and Yet So Far Away: Comparing Civic Social Capital in Two Cuban Congregations)de Sarah Mahler es un artículo publicado en una nueva colección de estudios etnográficos sobre la religión en Miami. Ella es profesora asociada de antropología en la Florida International University. Johnny Ramirez-Johnson publicó "Una etnografía de la Movilidad Social" (An Ethnography of Social Mobility...) el año pasado. Él es un profesor de religión y ciencias sociales en la Loma Linda University.

Mahler compara una congregación Adventista de Hialeah (foto), con una iglesia Nazarena cercana, ambas conformadas casi exclusivamente de inmigrantes cubanos. Ambas funcionan en idioma español. Ambas son muy conservadoras y centradas en la Biblia. Ambas han tenido un significativo crecimiento.

"Una congregación ha desarrollado dinámicos ministerios que atienden a la gente más necesitada de Miami, incluidos los toxicómanos, trabajadores sexuales, personas sin hogar e inmigrantes indocumentados, mientras que el otro ha desarrollado extensos programas de liderazgo desplegados en gran parte para nutrir y sostener las necesidades de sus propios fieles". (página 42)

¿Cuál de estos describe la iglesia Adventista y que la Nazarena? ¿que piensa usted?

"Los adventistas han sufrido sin duda más que otros cristianos porque se niegan a trabajar en ... Sabbath, sábado, que es un día de trabajo oficial en la Cuba revolucionaria. Muchos de ellos también resisten al sistema del servicio militar obligatorio". (página 46)

Muchos de los miembros de esta congregación, también han experimentado la discriminación racial en Estados Unidos. "La preponderancia de la congregación negra (en esta iglesia) está en marcado contraste todas las otras iglesias cubano-predominante que nuestro equipo de investigación visitó", observa Mahler. La congregación ha hecho mucho para ayudar a sacar a sus miembros de la extrema pobreza con la que llegaron a América, pero poco para alcanzar más allá de sí mismo y ayudar a otros.

La iglesia ha crecido de una asistencia típica a más de 800 y construido una gran instalación de multiples pisos y salas. Pero hoy en día "las diferencias intergeneracionales, en particular los padres cubanos, dividiendo, criado en Estados Unidos y sus criados en los niños, son un desafío cada vez mayor a la solidaridad de la iglesia." Esto es particularmente preocupante debido a que el principal objetivo de esta congregación se ha de construir la unidad y transmitir su fe y las costumbres a las nuevas generaciones. El potencial es que el "envejecimiento de adventismo", que afecta a muchos de los nacidos en las congregaciones en los EE.UU., pronto podría ocurrir en estas iglesias de inmigrantes. Mi propia investigación indica que este es un problema en las iglesias de mayoritaria inmigrantes en la División de América del Norte. (Véase la Misión en Metropolis, 2007.)

Ramírez-Johnson, cuenta la historia de una congregación de puertoriqueños en Leominster, Massachusetts. El conoce que esta congregación porque creció en ella y ha mantenido contactos con los años, lo que hizo que sus entrevistas de campo fuera mucho más enriquecedora. Él informa que es "un ejemplo típico de la comunidad latina adventista del séptimo día de la parte noreste de los Estados Unidos" (página 4). El documenta que una fuente de vitalidad en las congregaciones hispanas es la creencia de que son "mejores que las iglesias de América. De hecho, todos los miembros de la iglesia que oí hablar de este tema cree que el español sería el idioma de Dios y, como tal, tenían una relación más estrecha. Los miembros de la iglesia de esta comunidad se vieron como espiritualmente superiores a sus vecinos norteamericanos ". (página 19)

La observación central de su estudio es cómo miembros de la iglesia hispana "transformó su vida y situación de la pobreza a la clase media". No se equivoque al respecto; esta gente "comienza en la parte inferior de la escalera", y han tenido notable éxito, conseguido educación, mejorando sus empleos, e iniciado pequeños negocios. "Casi todas las familias en esta (congregación), incluye a alguien que se ha graduado, o están actualmente asistiendo a la universidad" (página 20). Es una historia de cómo un grupo de familias han ayudado a los demás tener éxito y superar su desfavorecida situación.


La valoración que los adventistas ponen sobre la educación es un elemento clave en esta historia de éxito. "Los adventistas hacen hincapié en la educación para su propio bien y el valor de la búsqueda del conocimiento", dice Ramírez-Johnson. "Los adventistas también valoran la educación por razones espirituales. Con frecuencia es visto como un proceso de redención, porque la liberación de la ignorancia se percibe como una experiencia espiritual" (página 52). La vida familiar es otra de las claves. La mayoría son hogares con dos padres. Muchos de los hijos adultos se han casado y viven cerca. La mayoría de las familias en esta congregación viven en la misma ciudad donde se encuentra la iglesia. Se apoyan entre sí en la crianza y alentar a los adolescentes y adultos jóvenes en trabajar duro para lograr la educación, carreras exitosas y la formación de la familia.

Su fe Adventista está estrechamente alineada con sus aspiraciones socio-económicas y educativas. Regularmente ellos están "interpretando cada suceso de la vida desde una perspectiva religiosa" (página 58). El concepto de "un Dios en el control de los acontecimientos de la vida fue comunicada en los servicios de adoración de la iglesia, en las reuniones de casa y contactos cara a cara. Este tipo de dependencia de Dios" es fundamental para la experiencia de fe de los adventistas hispanos y centro de sus esfuerzos para superar la pobreza y los prejuicios (página 59).

Es un trabajo duro subir de la parte inferior en la ultra-competitiva realidad social de los Estados Unidos. La congregación de inmigrantes ofrece un lugar donde se acepta a una persona y es querido, los golpes de la semana pueden curarse, y uno puede estar seguro de que Dios está de nuestro lado y finalmente venceremos.

Ramírez-Johnson informa que los miembros de las iglesias de inmigrantes como el que se estudia son ciegos a la forma en que mezclan la fe con la cultura que traen con ellos a los EE.UU. "Cuando conscientemente explore el modelo de ir a la iglesia cada sábado como similar al de volver a la isla cada sábado, me encontré con una inmediata oposición . Los informantes con los que he compartido esta idea no le gustaba y descartaron la idea de asociar su espiritual asistencia a la iglesia con la promoción de la tierra de la cultura puertorriqueña "(página 97). Sin embargo, el capítulo 8 se dedica a probar que esto es precisamente lo que está sucediendo. Mi observación personal es que esto se puede ver jugando en muchos aspectos dentro de la denominación actualmente.

La experiencia adventista ha hecho mucho para ayudar a un gran número de hispanos, tanto en "el Norte" y América Latina irse del mundo. Los adventismo hispano está en auge y expansión, a pesar de reveses recientes debido a la política neo-nacionalista en los EE.UU. El reto ahora es para las iglesias hispanas para desarrollar un mayor alcance (contacto), y empezar a "devolver" a los menos afortunados de afuera de su membresía, así como para ayudar a sus niños a aplicar los valores adventistas y misión en el nuevo contexto cultural en que estos jóvenes encuentran. Los dos desafíos están relacionados entre sí, creo.


Fuente: AdventistToday.com
Autor: Monte Sahlin, ministro ordenado de la Iglesia Séptimo Adventista, organizador comunitario y analista social. Actualmente se desempeña como director de investigación y proyectos especiales para la Conferencia de Ohio. Es presidente de la Junta del Center for Creative Ministry y el Center for Metropolitan Ministry. Es el autor de 20 libros (destacándose su último libro Mission in Metropolis), más de 50 monografías de investigación y artículos periodísticos. Es miembro asociado de la Tony Campolo Graduate School at Eastern University, así como miembro adjunto en el programa de Doctorado en Ministerio en la Andrews University.
Recursos: - Stepick, A.; Rey, T. and Mahler S. J. (2009). Churches and Charity in the Immigrant City: Religion, Immigration and Civic Engagement in Miami. Piscataway, NJ: Rutgers University Press. -Ramirez-Johnson, Johnny (2008). An Ethnography of Social Mobility: Immigrant Membership in a Seventh-day Adventist Puerto Rican Ethnic Church. Lewiston, ME: The Edwin Mellen Press.
Fotografías: portada del website de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Hialeah, Florida.
Traducción: Menesez Filipov, Editor de Ojo Adventista

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domingo, 16 de agosto de 2009

Las "iglesias milagrosas". Por Nathan Brown

Una visión más equilibrada de la acción de Dios en la iglesia.

De vez en cuando se ha informado por medio de diversas publicaciones de la iglesia, de la asociación local u otros relatos de primera, segunda o tercera mano, el aparente crecimiento y prosperidad de alguna de nuestras iglesias en cierto lugar del mundo. Como tema de informe y análisis, estas “iglesias milagrosas” aparecen y desaparecen, aunque pareciera que son un fenómeno omnipresente.

Da la impresión que nos gusta tener una iglesia o distrito milagroso a una distancia razonable de nuestra propia iglesia, y de alguna forma esto alivia nuestras frustraciones en relación con el aparente estancamiento de nuestra propia congregación.

Sin embargo éste no parece ser su único efecto. Es muy probable que tales informes también nos provoquen interrogantes como: “¿Por qué parece que donde yo estoy sucede tan poco, justo donde yo asisto a la iglesia?” “¿Qué podemos hacer al respecto?”

Una desilusión

No hace mucho, asistí a una de esas “iglesias milagrosas” de la cual se decía que es uno de los lugares “donde suceden cosas importantes”. Según el informe la asistencia se había incrementado entre un cincuenta a un ciento cincuenta por ciento respecto del año anterior. Pensando además en el nuevo templo y el programa misionero en plena ejecución, parecía ser el lugar apropiado para asistir a la iglesia.

Mi visita, sin embargo, me produjo una gran desilusión. En pocas palabras, los números no se correspondían con la realidad. Parecía tener más problemas internos que otras iglesias y el enfoque misionero estaba casi totalmente centrado en los números y las estadísticas. El programa misionero se llevaba a cabo a expensas de la atención de los miembros, a quienes en realidad se descuidaba. Francamente, la realidad no concordaba con el informe.

Esta desilusión hace que nos preguntemos: “Si aun nuestros aparentes éxitos son tan inconsistentes (aunque estoy seguro que no todos son así), ¿qué esperanza tienen todas nuestras otras iglesias?”

Otra perspectiva

Al considerar esto, recordé que he pasado muchos sábados en iglesias de todo tipo; siempre miro asombrado para ver lo que sucede en cada lugar.

C. S. Lewis experimentó un sentimiento similar en sus primeros tiempos de cristiano, que expresa de esta manera:

“Cuando me convertí. . . pensé que podía ser cristiano aislado, retirándome a mi habitación para leer libros teológicos sin necesitar ir a la iglesia. . . Los himnos me desagradaban porque los consideraba poemas de poca importancia a los que se les había puesto música de muy mala calidad. Cuando decidí asistir [a la iglesia] me encontré con personas de diferentes aspectos y educación y gradualmente mi vanidad fue desapareciendo. Entendí que los himnos (que seguían teniendo música de muy mala calidad), de todos modos eran cantados con tremenda devoción, por un santo anciano de botas gastadas en el banco contiguo, y entonces comprendí que yo no era digno de limpiar esas botas. Esto hace que uno abandone su propia vanidad solitaria”.1

La verdad es que cada iglesia es una iglesia milagrosa. Basta con mirar al extraño conjunto de adoradores para apreciar el milagro que hace que se unan personalidades e historias tan diversas. Como joven, a menudo me siento maravillado e insignificante al observar a miembros de mayor edad que han pasado toda su vida comprometidos con la fe y con la iglesia.

El milagro continúa

El relato de la ascensión de Cristo es el relato del desarrollo de la iglesia cristiana y las muchas cartas del Nuevo Testamento están dirigidas a iglesias individuales. A manera de ejemplo, las cartas a las siete iglesias de los primeros tres capítulos del Apocalipsis presentan estos grupos eclesiásticos distintivos y muestran que cada una tenía sus fortalezas y debilidades. Todas estas iglesias como también los cristianos del primer siglo, poseen un lugar especial en el creciente reino de Dios. Todas fueron partes vitales del vasto milagro revelado en el primer siglo.

Ese milagro continúa y por la gracia de Dios, somos parte de él. Nuestras experiencias individuales en la iglesia tendrán momentos maravillosos y también de desilusión. Sin embargo, nuestra participación como parte del cuerpo de Cristo siempre será un milagro. Si nos concentráramos más en el milagro de nuestra propia pertenencia a la iglesia, nuestras experiencias estarían más cerca del milagro que de la desilusión.

En relación con la adoración en la iglesia, Lewis escribió: “El culto perfecto en una iglesia es el que casi pasa desapercibido, porque nuestra atención está centrada en Dios”.2

Una iglesia que pasa desapercibida tampoco es lo ideal, pero si fuéramos capaces de prestar menos atención a nuestros esfuerzos por crear “iglesias milagrosas”, podríamos dirigir nuestra atención al propósito real de la iglesia como parte del reino de Dios.

Todas las iglesias son iglesias milagrosas. Trabajemos en nuestras propias congeregaciones con la ayuda del amor y el poder divino, y el milagro será cada vez mayor.


Fuente: Adventist News
Autor: Nathan Brown (1974-) es editor de las revistas Record y Signs of the Times de la División del Pacífico Sur, y escribe desde Warburton, Victoria, Australia.
Referencias: 1. C. S. Lewis, God in the Dock (Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans, 1970), pp. 61 y 62. 2. Lewis, Letters to Malcolm: Chiefly on Prayer (Harcourt, 2003), p. 2.

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martes, 24 de marzo de 2009

Mayoría de uno. Por Bill Knott

Algún día, por la gracia de Dios, llegaré a ser parte de un amplio y popular movimiento de masas.

Es sumamente probable, sin embargo, que esto no suceda hasta que el día me encuentre de pie junto a los millones de santos vestidos de blanco mencionados en Apocalipsis 7. Ellos se reúnen ante el trono y el Cordero con palmas en sus manos, y exclaman a gran voz: “¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!” (Apoc. 7:9, 10).

Hasta que llegue ese momento, como discípulo de Jesús, es probable que me tenga que conformar con pertenecer a una pequeña y a veces impopular minoría, porque la fe de Jesús siempre se identifica con la puerta estrecha. No debería esperar que los que veneran a otros dioses, caminan por la senda ancha o se acuerdan de su cristianismo durante una hora por semana, hagan declaraciones públicas y grandilocuentes de las verdades bíblicas que tanto amo.

Por cierto, es más fácil escribir y leer estas palabras que vivirlas, porque nuestros corazones anhelan ser parte de una mayoría. En ocasiones, inconscientemente, inclusive juzgamos el valor de las cosas según cuántos elijan lo que nosotros escogimos o vivan como vivimos.

Ciento cincuenta años atrás, un hombre que conocía la fortaleza de elegir lo correcto por sobre lo popular escribió palabras que siempre han adornado las paredes de mi vida. Dijo él que las personas sinceramente convencidas de una gran verdad no deberían “esperar hasta tener mayoría de uno para aceptar el derecho de que esta prevalezca por sus propios medios. Creo que es suficiente que tengan a Dios de su lado, sin esperar a nadie más. En efecto, todo hombre más justo que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno”.*
Como adventistas, en rápido crecimiento como movimiento cristiano mundial, aún haríamos bien en escuchar estas palabras. Pocos adventistas tienen el privilegio de vivir donde su fe es tenida en alta estima o celebrada por la mayoría. Muchos creyentes viven la soledad que Moisés experimentó en el desierto o que el apóstol Juan conoció en Patmos.

Para ellos –para usted, si también es uno de ellos– destaco la consolación que proviene de ser fiel a la Palabra de Dios y a la conducción del Espíritu: “Es suficiente si tienen a Dios de su lado”.

Sí, mi querido amigo, con eso es suficiente.


Fuente: AdventistWorld.com
Autor: Bill Knott. Editor de la Adventist Review y de la Adventist World. Antes de llegar a la AR, Bill trabajó durante 18 años como pastor en congregaciones que tenían de 7 a 2.000 miembros en Nueva Inglaterra, Nueva York, Michigan y el Estado de Washington. Posee una maestría en Divinidad de la Universidad Andrews (Michigan) y poco tiempo atrás defendió su tesis doctoral en Historia en la Universidad George Washington. Bill es maestro de Escuela Sabática en su congregación de Spencerville, Maryland, y un orador frecuente en retiros, campamentos, seminarios de homilética y encuentros de jóvenes. Le gusta jugar al ráquetbol y al tenis, además de leer y viajar. Junto con su esposa Debby, nutricionista y empresaria, tienen dos hijos llamados Evan y Brady.
*Henry David Thoreau, Desobediencia civil
Fotografía: montaje Menesez Filipov

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