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viernes, 9 de abril de 2010

Ultimo llamado al Pueblo de Dios. Por Robert H. Pierson

"Esta va a ser la última vez que en mi actual función estaré ante los líderes de mi iglesia, vuestra iglesia, nuestra iglesia, y tengo algunas palabras que dejarles. He tomado mis pensamientos del anciano Ralph Neall y de su esposa, donde ellos describen cómo una secta evoluciona en una iglesia. Ellos dicen que una secta a menudo comienza a través de un líder carismático con un tremendo poder de conducción y compromiso, y que surge como una protesta contra la mundanalidad y el formalismo en una iglesia. Generalmente es abrazada por los pobres. Los ricos perderían mucho uniéndose a ella, ya que es impopular, despreciada, y perseguida por la sociedad en general. Ella posee creencias bien definidas y firmemente sostenidas por sus celosos miembros.

Cada miembro toma su propia decisión para unirse a ella y sabe lo que ella cree. Hay poca organización o propiedad, y hay pocos edificios. El grupo posee normas estrictas y controles de comportamiento. Los predicadores, a menudo sin educación, surgen por una compulsión interna. Existe poca preocupación con las relaciones públicas.

Y así surge la segunda generación. Con el crecimiento viene la necesidad de organización y de construir edificios. Como resultado de la diligencia y de la frugalidad, los miembros se vuelven prósperos. A medida que la prosperidad aumenta, comienza a disminuir la persecución. Los hijos que nacen en el movimiento no necesitan tomar decisiones personales para adherirse a ella. Ellos no necesitan necesariamente saber lo que creen. No necesitan establecer sus propias posiciones. Estas ya han sido establecidas para ellos. Los predicadores surgen más por selección y por aprendizaje de los obreros más antiguos, que por una compulsión interna directa.

En la tercera generación, se desarrolla la organización y son establecidas las instituciones. Se ve la necesidad de escuelas para mantener la fe de los padres. Son establecidos los colegios o universidades. Los miembros tienen que ser exhortados para que vivan de acuerdo con las normas, mientras que al mismo tiempo las normas de la membrecía son rebajadas. El grupo se vuelve descuidado a respecto de desfraternizar a los miembros no practicantes. El celo misionero se enfría. Hay más preocupación con respecto a las relaciones públicas. Los líderes estudian métodos para propagar su fe, empleando algunas veces recompensas extrínsecas como motivación para que sus miembros ejecuten su servicio. Los jóvenes cuestionan por qué son tan diferentes de los demás, y comienzan los casamientos con personas de otra fe.

En la cuarta generación hay mucho más maquinaria; aumenta el número de administradores mientras que el número de obreros en el campo disminuye proporcionalmente. Se efectúan grandes concilios de iglesia para definir doctrinas. Son establecidas más escuelas, universidades, y seminarios. Estos van al mundo para buscar su acreditación y tienden a volverse secularizados. Se reexaminan las posiciones y se modernizan los métodos. Se le da atención a la cultura contemporánea, con un interés en las artes: música, arquitectura, literatura. El movimiento trata de volverse “relevante” para con la sociedad contemporánea envolviéndose en causas populares. Los servicios se vuelven formales. El grupo goza de completa aceptación por parte del mundo. ¡La secta se ha convertido en una iglesia!

Hermanos y hermanas, ¡esto jamás debiera acontecerle a la Iglesia Adventista del Séptimo Día! Esta no es una iglesia más — ¡es la iglesia de Dios! Pero ustedes son los hombres y mujeres que están sentados en este santuario esta mañana, y donde Dios quiere asegurarse que esto no va a suceder.

Ya existen fuerzas sutiles, hermanos y hermanas, que están comenzando a ser agitadas. Desafortunadamente, existen aquellos en la iglesia que menosprecian la inspiración de la Biblia, que desprecian los primeros 11 capítulos del Génesis, que cuestionan la corta cronología de la tierra, del Espíritu de Profecía, y que sutilmente, y a veces no tan sutilmente, atacan el Espíritu de Profecía. Existen algunos que apuntan a los Reformadores y a los teólogos contemporáneos como fuente y norma para las doctrinas Adventistas del Séptimo Día. Existen aquellos que supuestamente están cansados con las repetitivas frases del Adventismo. Existen aquellos que quisieran olvidar las normas de la iglesia que nosotros amamos. Existen aquellos que codician y que cortejan el favor de los evangélicos; aquellos que le quitarían el manto a una determinada persona; y aquellos que caminarían en el mundo secular y material.

Compañeros líderes, amados hermanos y hermanas, ¡no permitan que esto suceda! Les hago un llamado sincero esta mañana, ¡no permitan que esto suceda! Apelo a la Universidad de Andrews, al Seminario, a la Universidad de Loma Linda, ¡no permitan que esto suceda! No somos Anglicanos del Séptimo Día, no somos Luteranos del Séptimo Día, ¡somos Adventistas del Séptimo Día! Esta es la última iglesia de Dios con el último mensaje de Dios.

Ustedes son los hombres y mujeres, los líderes, a quienes Dios esta llamando para mantener la Iglesia Adventista del Séptimo Día como iglesia remanente, ¡la iglesia que Dios ha destinado para triunfar!

La sierva del Señor dice: “Tremendos peligros aguardan a los que tienen responsabilidades en la obra del Señor: peligros que me hacen temblar cuando pienso en ellos” 2MS:451. Y en Eze. 22:30 leemos: “Busqué entre ellos algún hombre que reconstruyera un muro, y se pusiera en la brecha ante mí, a favor de la tierra para que yo no lo destruyera. Y no lo hallé”.

Creo que esta mañana, compañeros líderes, Dios está buscando hombres y mujeres, líderes intrépidos, hombres y mujeres que amen la iglesia de Dios, y la verdad de Dios, más de lo que aman sus vidas, como para ver que ésta iglesia, bajo la guía de Dios, se encamina hacia el reino.

La tarea que está delante de nosotros no va a ser fácil. Si yo entiendo la Biblia y el Espíritu de Profecía correctamente esta mañana, delante de nosotros hay un tiempo de angustia, un tiempo de desafío tal que ni la iglesia ni el mundo han conocido antes.

La sierva del Señor nos dice: “El enemigo de las almas ha procurado introducir la suposición de que había de realizarse una gran reforma entre los adventistas del séptimo día, y que esa reforma consistiría en renunciar a las doctrinas que están en pie como las columnas de nuestra fe y que había de comenzar un proceso de reorganización. Si se efectuara esta reforma, ¿qué resultaría? Los principios de verdad que Dios en su sabiduría ha dado a la iglesia remanente serían descartados. Sería cambiada nuestra religión. Los principios fundamentales que han sostenido la obra durante los últimos cincuenta años serían considerados como error. Se establecería una nueva organización. Se escribirían libros de una nueva orientación. Se introduciría un sistema de filosofía intelectual. Los fundadores de ese sistema irían a las ciudades y harían una obra maravillosa. Por supuesto, se tendría poco en cuenta el sábado y también al Dios que lo creó. No se permitiría que nada se interpusiera en el camino del nuevo movimiento. Los dirigentes enseñarían que la virtud es mejor que el vicio, pero habiendo puesto de lado a Dios, resolverían depender del poder humano, que no tiene valor sin Dios”. 1MS:238-239.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día tuvo su alfa hace algunos años atrás. Ustedes y yo somos los líderes que enfrentaremos la omega que tendrá el mismo origen diabólico y sutil. Su efecto será más devastador que la alfa. Hermanos, les ruego, ¡estudien, conozcan lo que está delante, y entonces con la ayuda de Dios, prepárense y preparen al pueblo para enfrentarla!

“Dios llama hombres que estén preparados para enfrentar emergencias, hombres que en una crisis no se encuentren en el lado errado”. (Review and Herald, 5 de Noviembre de 1903). “Estamos delante del gran conflicto, y este no es tiempo para compromisos. No es tiempo para esconder nuestros colores. Cuando estalle el conflicto, que nadie se vuelva traidor. No es tiempo de deponer ni ocultar nuestras armas, y darle a Satanás la ventaja en la guerra”. (Review and Herald, 6 de Diciembre de 1892).

Y entonces les llamo la atención a una visión que tuvo la sierva del Señor, donde ella vio un barco que iba a chocar contra un témpano. Ella dijo: “Navegaba un barco en medio de una densa neblina. De pronto el vigía exclamó: ‘¡Un témpano a la vista!’ Allí, como una elevada torre por encima del barco, estaba un gigantesco témpano. Una voz autorizada exclamó: ‘¡Hazle frente!’ No hubo un momento de vacilación. Se demandaba acción instantánea. El maquinista dio marcha a todo vapor y el timonel dirigió el barco directamente contra el témpano. Con un crujido golpeó el témpano. Hubo una terrible sacudida, y el témpano se rompió en muchos pedazos que cayeron sobre la cubierta con un estruendo semejante al trueno. Los pasajeros fueron violentamente sacudidos por la fuerza de la colisión, pero no se perdieron vidas. El navío se dañó, pero no sin remedio. Rebotó por el contacto, temblando de proa a popa como una criatura viviente. Entonces siguió adelante en su camino.

Bien sabía yo el significado de esta visión. Había recibido mis órdenes. Había oído las palabras, como una voz de nuestro Capitán: ‘¡Hazle frente!’ Sabía cuál era mi deber y que no había un momento que perder. Había llegado el tiempo de una acción decidida. Sin demora, debía obedecer la orden: ‘¡Hazle frente!’ 1MS:240-241.

Compañeros líderes, puede ser que en el futuro no tan distante tengáis que enfrentarlo. Oro a Dios para que os de gracia, coraje y sabiduría.

Finalmente, “¡Cuán maravilloso es pensar que la gran controversia se aproxima a su fin! Al final de la obra nos encontraremos con peligros que no sabremos cómo superar; pero no olvidemos que los tres grandes poderes del cielo están obrando, que una mano divina está en el timón, y que Dios hará que sus propósitos se cumplan. Reunirá del mundo a un pueblo que le servirá en justicia”. 2MS:450-451

Qué maravillosa seguridad tenemos esta mañana, hermanos y hermanas, que ustedes y yo estemos en la obra de Dios. Esta obra no depende de ningún hombre; depende de nuestra relación con Él. Existe solamente una manera de enfrentar el futuro, y esa es a los pies de la cruz. Una iglesia que tenga sus ojos fijos en el Hombre del Calvario, jamás caerá en apostasía.

Gracias, hermanos y hermanas, por darme el privilegio de serviros durante los últimos 45 años, y que Dios bendiga a cada uno de ustedes".



Nota del Editor: Este mensaje fue presentado el lunes 16 de octubre 1978 por el pastor Robert H. Pierson a los dirigentes, delegados y obreros -de todo el mundo- que asistieron al Concilio Anual de la Conferencia General de los Adventistas del Séptimo Día. Frente al riesgo de incurrir en un accidente cerebrovascular, debido a las presiones incesantes de su presidencia, y para sorpresa de todos los asistentes del Concilio Anual, anunció su retiro de la presidencia, a partir del 3 de enero de 1979. Este es su último discurso como presidente y es considerado como el más memorable.


Fuente: "Final Appeal to God's People / Review and Herald, October 26, 1978
Autor: Robert H. Pierson. Se desempeñó como presidente de la Unión de las Indias Occidentales Británicas (1944-1947), presidente de la División de Asia del Sur (1950-1954), presidente de la Conferencia de Tennessee-Kentucky (1954-1957), presidente de la Conferencia de Texas (1957-1958 ), presidente de la División de África del Sur (1958-1962), presidente de la División Trans-África (1962-1966), y en última instancia, como presidente de la Conferencia General (1966-1979). Fue un escritor prolífico. Su biografía "Radiant With Hope" es uno de los 28 libros que escribió, muchos de ellos traducidos a varios idiomas, así como cientos de artículos.
Traducción: Los Tres Ángeles
/ Defendiendo el Adventismo

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domingo, 22 de noviembre de 2009

Paulsen habla de reconciliación, unidad y participación en el Concilio Anual de la iglesia / video

El presidente de la iglesia mundial destaca la cruz de Cristo como parte central del mensaje adventista

Sin la predicación de la resurrección de Jesucristo, "el evangelio no existe", declaró el pastor Jan Paulsen, presidente de la Iglesia Adventista mundial, el pasado sábado 10 de octubre durante el culto en la sede central de la iglesia.

En un sermón de amplio alcance, Paulsen destacó áreas donde podrían producirse tensiones. Por ejemplo, dijo, "hay millones de personas que emigran a otros países. ¿Cómo los recibiremos?" Paulsen dijo que esperaba que prevaleciera un mensaje de amor y aceptación, a pesar de las diferencias culturales.

"La cruz nos ha hecho hermanos y hermanas", dijo Paulsen ante un auditorio colmado.

"En la familia de Dios, no valoramos a las personas por su riqueza, posición, estatus, educación, raza, sexo, color de piel, idioma, cultura o hábitos alimentarios. La cruz de Cristo nos iguala. No importa quiénes seamos o de dónde vengamos, todos tenemos el mismo valor a los ojos de Dios".

Paulsen también hizo un llamado a las divisiones y uniones para que consideren añadir jóvenes a los puestos de liderazgo, un área donde, según él, "no hemos andado bien".

También abogó por incorporar más mujeres en los puestos de liderazgo.

Paulsen basó su mensaje en las declaraciones de Pablo a los creyentes de Corinto (en 2 Corintios 5:14-20), destacando la función que tenía el embajador en el siglo I de la era cristiana.

"Cuando se conquistaba un territorio, el embajador acompañaba al general victorioso y arreglaba los términos de paz de lo vencidos [...]. En cierto sentido, era responsable de incorporar a las personas a la familia del Imperio Romano. Por ello, Pablo afirma que él es un representante de Dios, que contribuye para que las personas puedan llegar a ser ciudadanos del reino de Dios e integrantes de la familia real divina", dijo.

Las implicaciones son increíbles, dijo Paulsen. "Predicar el evangelio no es hablar de Dios, sino permitir que Dios hable por medio de nosotros".

Paulsen también instó a los líderes a buscar maneras de acercarse a los investigadores y docentes del sistema de educación adventista, ya que estos "realizan un valioso servicio a los jóvenes y a la iglesia. Francamente, no seríamos lo que somos sin ellos".

Y agregó: "Estos docentes están buscando descubrir y clarificar la verdad. Quiero decir que tengo el mayor de los respetos por ellos y su integridad. En ocasiones, en esa búsqueda, expresarán posiciones que creemos están equivocadas, y así se los diremos. Será nuestra tarea ocuparnos de ese desafío, pero no queremos separarnos de ellos ni que ellos se aparten de la iglesia".

Paulsen siguió diciendo: "Si hubiera aspectos de nuestra identidad que debemos reexaminar y ajustar, los analizaremos y probaremos de acuerdo con los escritos de las Escrituras y de Elena G. de White. Pero debemos hablar con claridad y respeto, y entonces avanzar juntos, unidos por el poder de la reconciliación divina".

Paulsen también se refirió a la transmisión de las creencias fundamentales del adventismo: "Tenemos una amplia gama de mensajes que proclamar: las profecías de Daniel y Apocalipsis, la santidad del sábado, la salud, el estado de los muertos y el juicio, los valores morales y éticos y, por supuesto, la creación del Génesis".

Sin embargo, añadió, "como embajadores verdaderos y fieles, lo primero que tenemos que decirle al mundo es que Dios reconcilió a la humanidad consigo mismo por la muerte de Jesucristo. De lo contrario, habremos fracasado. No estamos para ser interesantes o entretener a otros; estamos para predicar el evangelio".

Este culto sabático fue parte del inicio del Concilio Anual de la iglesia, donde los líderes analizarán una variedad de asuntos administrativos, algunos en preparación para el Congreso de la Asociación General del movimiento, un encuentre quinquenal que se llevará a cabo en junio de 2010 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.

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viernes, 30 de octubre de 2009

Las medidas conservadoras ayudan a la Iglesia Adventista a soportar la crisis económica mundial

Los congelamientos de salarios y contrataciones permiten mantenerse dentro del presupuesto

Los líderes adventistas continuarán con las medidas conservadoras para proteger los fondos de la iglesia de los efectos de la recesión mundial.

Las ofrendas se han estabilizado después de disminuir a comienzos del año, pero los diezmos de la región Norteamericana (que representan el 45 por ciento del presupuesto de la iglesia mundial) siguen en caída, lo que refleja la mayor desocupación. "No es posible devolver el diezmo si uno está desempleado", dijo Lemon.

En consecuencia, el presupuesto 2010 reflejará esta disminución. Asimismo, los delegados votaron utilizar 2,79 millones de dólares del capital operativo de la iglesia para equilibrar el presupuesto de asignaciones del año que viene.

A pesar de la situación económica actual, la sede central de la iglesia está operando dos millones de dólares por debajo de sus 37 millones presupuestado gracias a los continuos recortes, tales como el congelamiento de salarios y contrataciones y las restricciones de viajes, dijo Lemon. Este uso "juicioso" de los fondos permite que la iglesia mantenga las asignaciones a las regiones mundiales y ayuda a evitar despidos en medio de la "turbulenta" economía, dijo.

George Egwakhe, tesorero asociado, actualizó a los delegados en relación con una nueva extensión a la sede central de la iglesia que albergará un estudio, una oficina y espacio de almacenamiento que serán utilizados por el Hope Channel, la red oficial de televisión de la iglesia. Ya se ha completado el 52 por ciento del proyecto. Los líderes esperan comenzar a utilizar el edificio en enero próximo.

Durante la jornada, los delegados efectuaron una revisión de las asignaciones, acordando distribuir más fondos en los próximos cinco años en las zonas no alcanzadas y en las instituciones de la iglesia que apoyan las actividades misioneras.

Geoffrey Mbwana, presidente de la iglesia en la región de África-Centro Oriental, dijo que apreciaba esta decisión: "Es lo correcto; me siento feliz de que estemos dando pasos para racionalizar cómo y por qué distribuimos los recursos", dijo.

Los delegados también añadieron varias asignaciones adicionales para diversas instituciones y organizaciones de la iglesia. Por ejemplo, se acordó usar 350.000 dólares para ayudar a cubrir los salarios de los empleados de Misión Global. También se votó aprobar una asignación única de 150.000 dólares para ayudar a que la Universidad Adventista del África cumpla los requisitos establecidos por los estatutos


Fuente: ANN / Adventist News Network
Fotografía: Robert E. Lemon, tesorero de la Iglesia Adventista mundial, presenta el informe financiero de la iglesia el pasado 12 de octubre a los delegados reunidos con motivo del Concilio Anual de la denominación. (Rajmund Dabrowski/ANN)

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martes, 27 de octubre de 2009

La Iglesia Adventista recibe un millón de miembros por sexto año consecutivo

Los líderes animan un análisis honesto de los registros y afirman que las auditorías de la feligresía fomentan el crecimiento

Más de un millón de personas se unió a la Iglesia Adventista durante el año que culminó el pasado 30 de junio, lo que significa un ingreso de un millón de miembros por sexto año consecutivo, afirmaron los directivos de la iglesia. Durante el período, ingresaron a la iglesia un promedio de 2.818 personas por día, lo que llevó la feligresía total a 16.049.101 miembros bautizados.

Aunque se había proyectado una feligresía de 17 millones para 2009, la corrección de las listas de miembros hizo que no se alcanzara esa cifra, dijo Matthew Bediako, secretario de la iglesia mundial. Bediako dijo que por ejemplo, una auditoría de la región Sudamericana de la iglesia representó una disminución de más de trescientos mil miembros.

Durante el informe, Bediako animó a las dos o tres regiones que aún tienen que realizar sus auditorías que "se animen a hacerlo".

Bert Haloviak, director de la Secretaría de Archivos y Estadísticas de la iglesia, dijo que una auditoría suele ser seguida de un período de rápido crecimiento, citando como ejemplo el crecimiento de la feligresía en la región de Asia-Pacífico Sur. En Sudamérica, a pesar de las pérdidas registradas por el proceso de auditoría, la región incorporó a más de doscientos mil miembros, informó Bolívar Alaña, secretario de la iglesia en la región.

Bediako y Haloviak presentaron estos resultados durante un informe ante el Concilio Anual de la iglesia realizado en Silver Spring, Maryland, Estados Unidos, el pasado 11 de octubre.

Los patrones de crecimiento indican que la mayor parte del incremento de miembros se produjo en las regiones no occidentales. Alrededor del 71 por ciento del crecimiento se produjo en cinco de las 13 regiones, a saber: en la Sudamericana, Interamericana, África Centro-Oriental, Sudáfrica-Océano Índico y Sudasiática.

Los líderes de la iglesia atribuyeron este crecimiento a las diversas iniciativas llevadas a cabo por estas regiones, que incluyeron evangelismo a través de los medios, obra misionera interpersonal y evangelismo público.


Fuente: ANN Adventist News Network
Fotografía: Matthew Bediako, secretario de la Iglesia Adventista mundial, y Bert Haloviak, director de la Secretaría de Archivos y Estadísticas, presentan las estadísticas de la iglesia en el Concilio Anual, el pasado 11 de octubre. (autor Rajmund Dabrowski)

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