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domingo, 22 de noviembre de 2009

Paulsen habla de reconciliación, unidad y participación en el Concilio Anual de la iglesia / video

El presidente de la iglesia mundial destaca la cruz de Cristo como parte central del mensaje adventista

Sin la predicación de la resurrección de Jesucristo, "el evangelio no existe", declaró el pastor Jan Paulsen, presidente de la Iglesia Adventista mundial, el pasado sábado 10 de octubre durante el culto en la sede central de la iglesia.

En un sermón de amplio alcance, Paulsen destacó áreas donde podrían producirse tensiones. Por ejemplo, dijo, "hay millones de personas que emigran a otros países. ¿Cómo los recibiremos?" Paulsen dijo que esperaba que prevaleciera un mensaje de amor y aceptación, a pesar de las diferencias culturales.

"La cruz nos ha hecho hermanos y hermanas", dijo Paulsen ante un auditorio colmado.

"En la familia de Dios, no valoramos a las personas por su riqueza, posición, estatus, educación, raza, sexo, color de piel, idioma, cultura o hábitos alimentarios. La cruz de Cristo nos iguala. No importa quiénes seamos o de dónde vengamos, todos tenemos el mismo valor a los ojos de Dios".

Paulsen también hizo un llamado a las divisiones y uniones para que consideren añadir jóvenes a los puestos de liderazgo, un área donde, según él, "no hemos andado bien".

También abogó por incorporar más mujeres en los puestos de liderazgo.

Paulsen basó su mensaje en las declaraciones de Pablo a los creyentes de Corinto (en 2 Corintios 5:14-20), destacando la función que tenía el embajador en el siglo I de la era cristiana.

"Cuando se conquistaba un territorio, el embajador acompañaba al general victorioso y arreglaba los términos de paz de lo vencidos [...]. En cierto sentido, era responsable de incorporar a las personas a la familia del Imperio Romano. Por ello, Pablo afirma que él es un representante de Dios, que contribuye para que las personas puedan llegar a ser ciudadanos del reino de Dios e integrantes de la familia real divina", dijo.

Las implicaciones son increíbles, dijo Paulsen. "Predicar el evangelio no es hablar de Dios, sino permitir que Dios hable por medio de nosotros".

Paulsen también instó a los líderes a buscar maneras de acercarse a los investigadores y docentes del sistema de educación adventista, ya que estos "realizan un valioso servicio a los jóvenes y a la iglesia. Francamente, no seríamos lo que somos sin ellos".

Y agregó: "Estos docentes están buscando descubrir y clarificar la verdad. Quiero decir que tengo el mayor de los respetos por ellos y su integridad. En ocasiones, en esa búsqueda, expresarán posiciones que creemos están equivocadas, y así se los diremos. Será nuestra tarea ocuparnos de ese desafío, pero no queremos separarnos de ellos ni que ellos se aparten de la iglesia".

Paulsen siguió diciendo: "Si hubiera aspectos de nuestra identidad que debemos reexaminar y ajustar, los analizaremos y probaremos de acuerdo con los escritos de las Escrituras y de Elena G. de White. Pero debemos hablar con claridad y respeto, y entonces avanzar juntos, unidos por el poder de la reconciliación divina".

Paulsen también se refirió a la transmisión de las creencias fundamentales del adventismo: "Tenemos una amplia gama de mensajes que proclamar: las profecías de Daniel y Apocalipsis, la santidad del sábado, la salud, el estado de los muertos y el juicio, los valores morales y éticos y, por supuesto, la creación del Génesis".

Sin embargo, añadió, "como embajadores verdaderos y fieles, lo primero que tenemos que decirle al mundo es que Dios reconcilió a la humanidad consigo mismo por la muerte de Jesucristo. De lo contrario, habremos fracasado. No estamos para ser interesantes o entretener a otros; estamos para predicar el evangelio".

Este culto sabático fue parte del inicio del Concilio Anual de la iglesia, donde los líderes analizarán una variedad de asuntos administrativos, algunos en preparación para el Congreso de la Asociación General del movimiento, un encuentre quinquenal que se llevará a cabo en junio de 2010 en Atlanta, Georgia, Estados Unidos.

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lunes, 12 de octubre de 2009

El caso Hugo Gambetta por el Dr. Armando Juarez y el Dr. Hugo Gambetta


El caso Gambetta por el Dr. Armando Juarez / mp3

El Dr. Hugo Gambetta se defiende / mp3

Motivado por los múltiples pedidos -via email- sobre mayor información referida al "caso Hugo Gambetta". He decidido nuevamente tocar este tema. No estoy a favor o en contra de ninguna de las posiciones o lados de este asunto. Se de las controversias que causa este tema, basta mencionar el post que he colocado tiempo atrás, "Hugo Gambetta: carta pública aclarando asunto de su membresia", donde los 73 comentarios -hasta este momento- de lectores, son muestra del gran interés y pasiones que despierta.

La intensión no es aumentar la polémica -no se si podre lograrlo- pero creo interesante compartir estos archivos de audio (mp3) que hace mas de año han sido publicados y han pasado bastante desapercibidos en internet. Luego de haberlos escuchado, creo conveniente insertarlos conjuntamente de la misma forma que han sido publicados por Cristhian Amaya Padilla (Peru).

El primer archivo de audio, es una disertación del Dr. Armando Juarez; quien habla a pastores de México, sobre la posición oficial de la Iglesia Adventista refiriéndose a la situación del Dr. Hugo Gambetta. A modo de información el articulo de Spectrum que hace referencia en múltiples ocasiones es; "La situación es critica" (Spectrum / Bonnie Dwyer y Alexander Carpenter).

Interesante mencionar, es que muy pocas veces he visto a colegas en el ministerio que han trabajado relativamente en conjunto y hoy estén caminando en veredas tan opuestas dentro de este movimiento. Sin dudas, luego de escuchar estos audios, nadie tendrá dudas sobre la distancia que hoy los separa y son indiscutibles muestras de las grandes desavenencias y divisiones en el adventismo hispano que causa este tema. Digo esto, porque he sido testigo años atrás de ese "relativo trabajo conjunto", en una Junta de Negocios de la División Norteamericana -que fui invitado- y también doy fe de la "relativa buena relación" entre el Dr. Armando Juarez, Coordinador Hispano de la Utah-Nevada Conference y el Dr. Hugo Gambetta en aquel tiempo Vicepresidente y Director de ministerios multilingües de la Unión-Asociación del Lago.

El segundo archivo de audio, es una conversación publica mantenida por personas que preguntan, sobre acusaciones similares o parecidas a la referida anteriormente, al Dr. Hugo Gambetta, hoy -exclusivamente- orador de ministerio "El Evangelio Eterno".

Creía firmemente que con la ayuda Divina y dejando pasar el tiempo tendríamos solucionado este problema. Pero pasa el tiempo, una visión objetiva sin tantos apasionamientos e intereses en juego no han prevalecido y por lo tanto la solución tampoco. Aun persiste la división y ha crecido la polémica. Aun hay numerosas áreas negras y grises que ambos lados nunca han aclarados y/o demandado a la otra parte esclarecerlos.

Muchos me diran, "olvídese de esto, ya ha pasado mucho tiempo", "ya hacen mas de 3 años que le fueron quitadas oficialmente sus credenciales", "oficialmente no es mas pastor de la Iglesia Adventista"... Pero otros también me dirán: "pero ninguna de las acusaciones han sido probadas", "¿no es que ya el FBI lo iba a detener y poner preso?", "donde esta la iglesia nueva que iba a formar si solamente agrega bautismos a la Iglesia"... estas son algunas de las muchas, aseveraciones, cuestionamientos y acusaciones entrecruzadas que se siguen escuchando sobre este tema.

Podríamos seguir añadiendo a la anterior lista muchas mas frases cuestionando una posición u otra. Lo que esta claro, urgentemente necesitamos ya respuestas formales de ambos lados a las muchas acusaciones y agresiones cruzadas que solamente deshonran la obra del Señor.
Mediante pruebas concretas que posiblemente, lamentable e ineludiblemente podrían terminar en cortes publicas ante demandas legales de una parte a la otra debido al tenor de la acusaciones. De no ser así solamente debemos seguir esperando que el tiempo nos permita tener mayor luz y una perspectiva distinta sobre este tema, mientras tanto seguimos dando un triste espectaculo al mundo. O la que personalmente creo sera la mas dura y dolorosa manera que la verdad ( y la solución ) salga a flote: que es la directa intervención Divina en este asunto.

"En algunos miembros de iglesia hay orgullo, autosuficiencia, incredulidad empecinada, y mala disposición para abandonar sus ideas, aunque se acumulen las evidencias de que el mensaje a la iglesia de Laodicea es para ellos. Pero esto no producirá la desaparición de la iglesia. Dejemos que la cizaña y el trigo crezcan juntos hasta la cosecha. Entonces los ángeles harán la obra de separación... la característica de su obra parece ser acusar y destruir. Escuchen los creyentes la voz del ángel que ha dicho a la iglesia: 'Avanzad juntos'. En la unidad está nuestra fortaleza. Amaos como hermanos, sed misericordiosos, sed corteses. Dios tiene una iglesia, y Cristo ha declarado que 'las puertas del infierno no prevalecerán contra ella'". (Review and Herald, 19 de septiembre de 1893).

Menesez Filipov
Editor / Ojo Adventista

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sábado, 27 de junio de 2009

Jean Paulsen insta a los adventistas a reafirmar la Creación

En respuesta a continuos debates en la iglesia, el presidente de la Iglesia Adventista instó a los adventistas a buscar en las Escrituras la validez de su fe en relación con los orígenes.

En una declaración dada a conocer en el día de la fecha, el pastor Jan Paulsen apeló a los administradores, ministros, docentes y escritores para que articulen y reflejen la posición de la iglesia sobre la creación.

"No tenemos que permitir una separación de la Biblia a la hora de definir nuestros valores y expresar lo que sostenemos", dijo Paulsen.

El presidente de la iglesia se refirió a la posición de la iglesia sobre la creación, que fue afirmada por la Junta Directiva de la Asociación General en octubre de 2004. (Una Afirmación de la Creación. Posición oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día)

Paulsen dijo que su llamado conserva el respeto por la integridad y las habilidades profesionales de educadores, ministros y escritores.

Para leer toda declaración de Paulsen, haga un clic aquí

Fuente: ANN / Adventist News Network

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miércoles, 30 de julio de 2008

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD: ¿PUEDE SER? por el Dr. Carlos E. Espinosa

Los que andan conforme al llamado de Cristo, dice San Pablo, son “solícitos en buscar la unidad” (Efe. 4:3). Pocos conceptos han sido tal mal entendidos como el de la “unidad”. Muchas veces se confunde unidad con uniformidad. En la realidad encontramos que no existe naturalmente la uniformidad de pensamiento, personalidad o modo de ser. Las diferencias personales, propias de nuestra condición creada, son una dificultad para el logro de la unidad de un grupo cualquiera. Lo natural es que “las aves del mismo plumaje se busquen y se junten”, por eso nos sentimos más cómodos con personas de nuestra misma nacionalidad, o raza, o clase social. Nos gusta estar con los que tienen los mismos gustos y creencias que nosotros. El trabajo consiste, entonces, en estar unidos –por ejemplo en pos de un objetivo común— con otros que no son como nosotros, o que no piensan exactamente igual que nosotros.

La iglesia no podía ser una excepción; es natural que entre sus miembros haya diferencias. Por ejemplo, unos piensan que las mujeres no pueden ministrar como pastoras en la iglesia, su sensibilidad cultural y su personalidad les haría sentirse incómodos. Otros piensan que “los santos” que deben ser “perfeccionados para la obra del ministerio” (Efe. 4:12) no son sólo seres humanos del sexo masculino, entre los “santos” también están las mujeres. El sacerdocio de todos los creyentes (1 Pedro 2:9) incluye a la mujeres entre los “creyentes”, de lo contrario los creyentes no serían “todos”.

¿Qué hacer con las diferencias? ¿Qué hacer cuando discrepamos en nuestros puntos de vista? En la iglesia, la primera preocupación debería ser evitar la fragmentación, los quiebres y los muros de separación, a fin de guardar solícitamente la “unidad en la diversidad”. Pero la preocupación por el peligro de fragmentación de la iglesia –que es una preocupación genuina— no debería provocar el intento de imponer “pensamientos únicos”, sino el de buscar “la paz” en la convivencia, y la unidad en el caminar con Cristo anunciando el evangelio. Este es el mensaje de Pablo en la Epístola a los Efesios.

En los días de Pablo había múltiples discrepancias en la iglesia, como puede esperarse en un grupo humano “normal”, ¡incluso de cristianos! Una diferencia en la manera de entender se refería a lo que era lícito comer (Rom. 14:2) o en cuanto a hacer diferencia entre los días de la semana (14:5). La cuestión de los alimentos permitidos y prohibidos religiosamente es una cuestión muy sensible para algunos cristianos hasta el día de hoy. (La cuestión de “los días”, en Romanos 14, probablemente tenía que ver con qué días de la semana era correcto ayunar).

¿Cómo encaró Pablo esta controversia? En primer lugar, debemos notar que no intentó definir quién tenía razón. Muchas veces nuestras diferencias son cuestión de “opiniones” (Rom. 14:1) y no de doctrina; (el problema es que a veces intentamos hacer doctrina de lo que no es más que nuestra opinión). La opinión es nuestra manera de ver las cosas. La doctrina es la obvia y explícita enseñanza de Cristo. ¡Es de vital importancia distinguir en cada caso cuál es la doctrina y cuál es mi interpretación de ella!

En segundo lugar, la exhortación de Pablo implica que las dos opiniones eran válidas, aunque diametralmente opuestas (Rom. 14:6). Es decir, lo que me resulta cómodo a mí, y tranquiliza mi conciencia, no tiene por qué ser necesariamente lo que a mi hermano le resulta cómodo y tranquilizador.

En tercer lugar, Pablo enfatiza que no debería haber contiendas (14:1) ni menosprecios mutuos (14:3) entre los adherentes a las opiniones opuestas. ¡Aquí está, precisamente, la fuente inmediata de la falta de unidad! Es la intolerancia a la diversidad la que ha causado múltiples fragmentaciones y discordias en la historia de la humanidad . . . y de la iglesia.

En cuarto lugar, el apóstol indica que no se debe juzgar a los discípulos de Cristo (14:4,10,13); ningún ser humano tiene ese derecho; los miembros de la iglesia no son miembros del “club” que yo fundé, o que yo dirijo, sino del “cuerpo de Cristo”. El único que puede juzgar, y decidir si nos corresponde estar afuera o adentro de la “comunión universal de Dios” que es la iglesia, es Cristo (14:10-13). Por eso Pablo dice que “cada uno de nosotros dará cuenta de sí ante Dios” (Rom. 14:12).

¿Puede ser más clara la exhortación de Pablo en esta materia? Si los cristianos hubiéramos aplicado estas instrucciones, habría habido menos fragmentaciones a través de la historia del cristianismo. Se habría dado la “unidad en la diversidad” que la Biblia trata de enseñarnos. Pero, por el contrario, ha predominado la actitud de excomuniones mutuas, como en el caso del cisma entre católicos y ortodoxos que culminó en 1054. O como la excomunión de los hermanos adventistas que usaban relojes con pulseras –considerados un lujo ostentoso— en la primera mitad del siglo XX, en Argentina, según nos relataba un pastor jubilado de ese país. Estos son sólo dos botones de muestra de lo que ocurre en todas las denominaciones y de lo que ha pasado en todas las épocas. Los dramas humanos que han sufrido los afectados por las excomuniones, y sus familias, y los costos eternos que esto significa son inimaginables. Sobre el derecho a expulsar a los miembros de la iglesia, escribiré en mi próximo artículo de esta columna.

Volviendo a “la unidad en la diversidad”, otro ejemplo ofrecido por la Biblia está en el hecho que los primeros cristianos de origen judío seguían circuncidando a sus hijos (1 Cor. 7:18; Hechos 21:20-21) y observando “las costumbres” de la Ley de Moisés (Hechos 21:20, 26), lo cual no era obligatorio para los cristianos no-judíos (Hechos 21:25; Hechos 15:1-5, 19-21). ¿Podríamos imaginar mayor diversidad que ésta? ¡Unos miembros de la iglesia circuncidan a sus hijos y otros no! ¡Es una diferencia en un rito fundamental, de iniciación! Y estaba tan bien practicarlo como el no hacerlo. Esto nos obliga a una profunda reflexión y discusión (en el buen sentido, de intercambiar ideas y argumentos pacíficamente).

En todo esto hace falta distinguir entre lo “esencial” y lo que es sólo “accidental”, para decirlo con el lenguaje y conceptos de Aristóteles. ¿Qué es lo esencial del cristianismo? ¿Qué es lo accesorio, que varía según el tiempo y el lugar sin afectar a la esencia? En este punto debo aclarar que la diversidad no puede ser ilimitada, no debe afectar a la esencia del Cristianismo. ¡De lo contrario los principios enseñados por Cristo degenerarían en lo que es opuesto a ellos! En una diversidad sin límites, ni distinciones entre el bien y el mal, el Cristianismo dejaría de ser el Cristianismo.

La “diversidad”, finalmente, también está representada en los diversos dones espirituales que recibimos los miembros del “cuerpo de Cristo” (Efe. 4:11-12). Y la “unidad” consiste en que todos los que recibimos “diversos” dones somos miembros del mismo Cuerpo de Cristo y contribuimos a su crecimiento. Es posible, entonces, que exista unidad en la diversidad.

Pero la unidad no se da por sí sola. Hay que buscarla esforzada y pacientemente. La meta es llegar a “un varón [y mujer] perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe. 4:13-16). Esto quiere decir que la dirección y el sentido del crecimiento espiritual deben ir hacia la imitación de Cristo, escuchando atentamente su palabra, meditando en su significado y siguiendo su ejemplo. Esto implica hacer una autocrítica permanente y ajustar los cambios de rumbo que sean necesarios. Nadie dijo que es fácil, pero es lo que le da sentido a nuestra vida.

Fuente: SPECTRUM 'Cafe Hispano'. Autor: Dr. Carlos E. Espinosa

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